Cuarto de Guerra Electoral
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Sistema electoral en México reprime a indígenas; otros roban sus candidaturas

– Autoridades electorales permiten que terceros “simulen” pertenecer a comunidades
– Etnias no tienen voz para validar a quien quiera ser su candidato
– Activista Zósimo Hernández advierte “carga racista” en “acciones afirmativas”
– Ya en cargos, enfrentan más discriminación ante mayoría de partidos

Apolinar Velazco

Las autoridades electorales desconocen el tema indígena, el alcance del derecho de estos pueblos y la lucha de años que le tomó a sus integrantes alcanzar espacios de representación.

También desconocen que en el intento por garantizar y proteger sus derechos, consagrados en la Constitución, se pierden y abren el abanico de posibilidades de que cualquiera usurpe la posibilidad de llegar al poder “simulando” su autoadscripción a dichas comunidades.

Así lo consideró el indígena náhuatl de la Sierra Norte de Veracruz, Zósimo Hernández Ramírez, quien criticó que sean instancias gubernamentales las que certifiquen el vínculo de un aspirante a una candidatura indígena con su grupo étnico, dejando de lado al sector.

“Una autoridad de cualquier orden de Gobierno que está avalando su autoadscripción, ya con eso es suficiente, porque es la que conoce de los temas indígenas del Estado pero no la razón de ser de cualquier instancia en favor de los pueblos indígenas, que son los mismos pueblos, las mismas comunidades y sus miembros, entonces, ¿por qué no pones como criterio fundamental, que lo dice la Constitución, que tu comunidad te avale?”, expresó.

El exaspirante a presidir la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y consultor de organismos internacionales de Derechos Humanos añadió que los requisitos que se establecen para tratar de garantizar al máximo el acceso a una postulación política, al final se vuelven trabas y propician la “usurpación de identidades” avalada por la autoridad que se supone garantiza sus derechos.

Hernández Ramírez consideró que el reto es dejar la “simulación” en estos intentos de ofrecerles mayor participación a los pueblos y comunidades originarias del país y el Estado, escuchándolos y dejando que sean ellos quienes decidan quién los va a representar, porque se trata de una colectividad y no de una persona.

“Ven a preguntarme qué es lo que quiero, a quién reconozco y si no viniste a preguntarme y una persona dice que me representa como pueblo, ven y pregúntame si yo la reconozco, no sólo des por hecho lo que te dice otra persona, otra institución que además aquí (en el pueblo) la conocemos. Dejar de simular y escuchar a los pueblos y comunidades”, ahondó.

Desde su punto de vista, el término “acciones afirmativas” se interpreta como “un tanto dadivosa”, por el hecho de que quienes están en el poder: “son buena onda y tú no te lo mereces pero yo soy buena onda, te lo voy a dar. Es otra vez esa carga racista, tú no querías estar aquí pero como soy democrático, te voy a dar chance”.

Zósimo Hernández aseveró que esta suplantación de identidades indígenas se maneja de manera tendenciosa para favorecer o neutralizar a otros, existiendo además discriminación y límites hasta donde los integrantes de este grupo vulnerable pueden llegar en los espacios de tomas de decisiones.

“Te voy a dar chance a este puesto, no a éste. Los otros niveles de discriminación”, cuestionó el exfuncionario de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Guatemala y exacadémico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Y es que dijo que en un “mar de tiburones” representado por los partidos políticos y sus intereses en el poder, un representante indígena prefiere ocultarse para evitar “ser la burla de ellos. Ser un pececito hablando con tiburones que no quieren saber nada de ti”.

El también extrabajador de la Cuarta Visitaduría de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), oriundo del municipio de Ilamatlán, dijo que esa lucha de descomposición, de desigualdades e injusticias, ni siquiera está prevista, por lo que quienes llegan al Congreso o a las Alcaldías representando a los indígenas, ocupan ciertas carteras y funciones y lo que menos les importa es luchar por su colectivo.

“Si llegan los 20 Diputados al Congreso local, ¿cuántos de esos son indígenas? ¿Por qué tienes que pelearte si es uno, dos o tres, contra los otros 20? Porque si a mayorías vamos, ya nos jodimos otra vez, porque tengo que demostrar que soy indígena, tengo que decirle a todo mundo contra mi voluntad, (…) te dicen: ‘a ver participa pero no sabes bien el español, no tienes formación académica, no sabes del tema’, entonces se vuelve un tema casi, casi hasta de burla”, lamentó.